
– Ay amor, ya no lo siento; creo que se quedó atorado…
Jaime despega su cuerpo de Isa y en efecto, ya no estaba en su lugar. Ambos empiezan la búsqueda por todos los rincones de sus cuerpos. Sacuden la cama, el piso, la ropa… Nada, simplemente desapareció.
– ¿Y si se quedó adentro Jaime?
– No creo, no lo vi
– Ay no, llévame al hospital por favor…. No puedo estar con la angustia
Y es así que, a las dos de la mañana entran a la sala de emergencias de un hospital capitalino…
– No lo veo… – dice el médico
– Pero ahí está, estoy seguro – dice Jaime
– No, insisto, no lo veo…
– Pero… no salió, me consta ¿Me deja ver?
– A ver pues, asómese – expresa medio harto el médico
Silencio…
- ¡Ahí está! Se ve muy al fondo un puntito, mire acérquese – dice feliz Jaime
- Mmmm, deje meto una pinza a ver si es…¡Sí!, aquí está; enfermera… una charola por favor. Listo, ya puede vestirse
Unos minutos después…
– Ya ves Isa, te dije que todo iba a estar bien
- Si claro, como no eras tú el del problemita de las piernas al aire, ¿a ver cuándo vuelves a traer tus condones marca libre?
– ¿Yo qué?! ¡Me los regalaron!
– Te los han de haber dado los de “Pro vida”
- Igual y si, mira que quedarse atorado más allá de tu vagina… ¿quién diría?



