Crisis capilar

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“La mujer es un ser con grandes melenas y pequeñas ideas”
Schopenhauer 

Esa era precisamente la frase que estaba leyendo cuando de entre el ruido de las secadoras se escuchó un timbre telefónico; en un trío de amigos una vocecita contesto… 

          Hola mi amor…
          En el salón de belleza aún, llevó tres horas, había mucha gente pero ya me están atendiendo.

En efecto, tenía tanto papel aluminio encima que casi podría jurar que captaba la señal de televisión por cable. 

          Me estoy haciendo una mechas…
          Ay cielo, pues son de color rubio claro…
          ¡No cómo crees!, mil perdones, yo creo que si te gustarán… 

Al colgar, la angustia se reflejó en su rostro y le dijo a sus amigos que estaba entrando en una crisis. Su novio le había dicho que esas cosas que se hacen las mujeres en el cabello son una decisión de pareja y que si no le gustaban la iba a dejar. A punto del llanto y con gesto piadoso, voltea a ver al estilista y le dice que si puede arreglarlo si no quedaran bien. El estilista le dice que sí, que confié, que le va a quedar divino y su novio no la va a dejar.  

Yo que me empezaba a odiar a Schopenhauer, pero al presenciar tal “crisis” si hubiera podido, le estrecho la mano y le digo que en éste caso tenía la boca atascada de razón.

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Fideos

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(2 porciones) 
Receta rápida para calmar el hambre…

Ingredientes:
 

100 g de fideo Capelli dangelo
2 jitomates pequeños
1 trocito de cebolla
1 diente de ajo
1 cucharadita de aceite de oliva
1 cucharadita de sazonador 

Modo de hacerse: 

En una cacerola mediana se pone a calentar el aceite a fuego bajo. Si el abejorro que te acompaña se acerca suavemente por atrás a ayudarte a cortar los jitomates, se agregan dos o más besos con sabor intenso. Percibes que el aceite empieza a quemarse, aparta tantito al abejorro y muele en la licuadora los jitomates con la cebolla y el ajo. Cuélalos y agrégalos al aceite y mientras éste salpica a todo lo que da, tú, empieza a tocar suavemente con las yemas de los dedos la espalda del abejorro, logrando así un efecto erizado en su piel. 

Toma su mano y revuelve suavemente el jitomate, mientras sientes el peso de su cuerpo tibio sobre tú espalda. Besa su cuello, sin dejar de mover el caldillo. Deja que tú lengua pruebe y recorra lentamente su oreja, tus manos entre tanto, recorren su fisonomía.  

Cuando sientas que hierve… el caldillo, agrega los fideos y deja hervir por otros diez minutos a fuego muy, muy bajo para tener tiempo de acabar de cocinar con tú abejorro y luego lo apagas. Sirve enseguida. 

Nota: Si por alguna razón excedes los diez minutos sugeridos, no te preocupes, para cuando acabes de cocinar con tú abejorro, lo que menos importa son los fideos.

SPM

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Lo odio, ¿Ustedes no? El Síndrome PreMestrual aqueja a muchísimas mujeres en el mundo, en los últimos años se ha considerado en algunos países una enfermedad. Los ginecólogos suelen dar medicamentos para los síntomas físicos de la menstruación, pero no para los anímicos. 

Estoy llorando, no se por qué, tengo una maravillosa vida que quiero disfrutar, y estoy conforme con lo que me ha tocado; pero casi cada mes es lo mismo: lágrimas, melancolía, sensibilidad al máximo. 

Lo peor del caso es que con todo eso nos tenemos que levantar -las que podemos, algunas no lo logran-, arreglarnos, decirnos lo hermosas que somos e ir a realizar nuestras actividades cotidianas. Aguantar personas que nos hieren o nos gritan y tenemos que hacer que no nos duele o no nos importa, alzar la cabeza, seguir adelante. 

Sin embargo también son los días en que una sonrisa nos hace muy dichosas. Los abejorros no tienen ni la menor idea de la descarga hormonal y sus efectos, esos días sólo, únicamente necesito ser muy querida y abrazada… sencillamente sentirme mujer.

Un regalo especial

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A la Pulga 

Me gusta tu forma de ser conmigo. He de decir que siempre me ha gustado la forma en que me tratas. Me sorprendiste a últimas fechas con la apertura de tus sentimientos, pero me hizo sentir muy especial y te lo agradezco. 

Entre tú y yo todavía hay muchas cosas por hablar, por conocer y por acordar. Tú tienes asuntos pendientes que arreglar y me gustaría que lo hicieras, para así poder seguir avanzando otros niveles. Me gustó que me dijeras de los “chiquitos”. Nunca nadie me lo había pedido e hiciste que se movieran las mariposas del estomago. 

Te quiero mucho, pero me gustaría conocerte más, libre de ataduras y sin secretos. Comprende que quiero tener lo que siempre he deseado en una relación y no estoy dispuesta a tenerlo a medias; por lo pronto me siento feliz de tener un amigo querido.  ¿Tú beso? Un regalo hermoso…

Autoestima femenina

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A medida que envejecemos, las mujeres ganamos peso. Esto ocurre porque acumulamos mucha información en nuestra cabeza. ¡Pero claro!, llega un punto en que tanta información no cabe en nuestra cabecita. Así que esta información acumulada empieza a distribuirse por todo el cuerpo. ¡Ahora lo entendemos todo! ¡No nos sobran kilos! ¡No estamos gordas! Somos cultas, ¡muy cultas!…

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