Silencio

El Chiquihuite

 

Creo yo que hay de silencios a silencios. Pero tengo la sospecha que éste silencio es por conveniencia.

 

Iba manejando hacia el norte de esta conglomerada ciudad cuando apareció borroso frente a mí el Cerro del  Chiquihuite; y fue en ese momento que me cayó el veinte. Hace meses, muchos meses que las autoridades capitalinas no dan avisos de la contaminación.

 

Inviernos anteriores, estábamos siempre con el pendiente del “Hoy no circula emergente”, porque los niveles de contaminación se “disparaban” todos los días. Nos bombardeaban con anuncios para cuidar el ambiente, ahorrar gasolinas y compartir el auto. Pero éste año… silencio.

 
¿Será acaso porque ellos están contaminando más con sus mal planeadas obras públicas – políticas, disfrazadas de bicentenario? ¿Ustedes que creen?

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Dictadura doméstica

Paul Eekhoff1


Medio día. Madre e hija esperando el metrobús en franca discusión.

 

Madre (con energía): Agradecida debes estar conmigo que te di la vida

Hija (con tono siniestro): ¿Qué no eso según tú lo decide Dios? Además, tú querías hijos ¿no? ton’s ¿cuáles agradecimientos?

Madre (exasperada): ¡Callate! Siempre es lo mismo contigo. ¿Por qué nunca haces lo que yo quiero que hagas?

 

Silencio… 

Madre (calmadamente): Y que te quede claro: aunque yo esté equivocada, siempre tengo la razón porque… SOY TU MADRE… ¡Escuincla está, pues!

Calaverita bichonaria

 

Ya iba Doña Catrina

Rumbo al camposanto

Cuando para su desencanto

Cayó en el bichonario

 

Muerto pensó que estaba

Al ver tanto bicharracho

Por lo que de la web lo hecho

Con todo y que Sayil protestó

Culpa


Siento los golpes; uno tras otro, seguidos, duros, dolorosos. Me empieza a faltar el aire. Cada vez es más difícil respirar y el dolor que no se aleja. Oigo gritos, hay llanto y más dolor…

 

Ya paso, ahora no siento nada y lo que es mejor, estoy en una especie de liviandad. Puedo ver claramente lo que sucede. Hay gente corriendo y gritando, se empujan unos a otros, se lastiman, van llorando y en pánico. ¿A qué le temen? ¿De quién corren? Entre el gentío veo algo que se parece a la playera que traigo puesta; tengo curiosidad y me acerco. De hecho, no sólo la playera es como la mía, también los jeans y… ¡Oh, soy yo! ¿Qué hago ahí tirado? No me muevo, me pisan, me empujan y yo… ¡No me muevo!…

 

Si, estoy ahí, tirado, ¿Por qué me puedo ver? Soy nada, soy sólo un vil fantasma. ¡Estoy muerto! Y me veo a mi mismo tirado en ese piso, muerto. Empiezo a recordar, estaba en el New’s Divine, tomaba unas cervezas con los cuates cuando avisaron que la policía iba a hacer una “redada”. Todos queríamos salir… y yo salí, pero a otra vida.

 

Los primeros culpables son apresados ahí mismo, los suben a una patrulla; son los dueños del lugar. Luego, nadie quiere tener la culpa, es tan horrible vivir con ella. Yo, no tengo la culpa ¿o sí? Puede ser. En realidad mis padres tienen la culpa, porque no les interesa dónde ando ni con quién. Y aunque les interesara, igual hubiera ido por rebeldía.

 

Ellos por supuesto dicen que tampoco tienen la culpa y obvio querrán que las autoridades les hagan “justicia” y que los dueños les paguen lo que creen que vale o más bien valía mi vida. Por su parte, las autoridades se echarán las culpas unos a otros y yo…

 

Yo, ya me encuentro en otra dimensión.

Confusión

 

Déjame ver si entiendo… Julieta le avisa a Romeo que se va a hacer la muerta, pero a él no le llega el mensaje.

 

Por lo tanto, Romeo al saber que dizque ella se “murió”, se toma el tónico de la calavera y él si se muere de verdad. Luego entonces, Julieta despierta de su sueño mortuorio y lo ve muerto a sus pies y aunque no sabe por qué, lo que si sabe es que no puede estar sin él; entonces se mata.

 

¿No se hubiera podido arreglar con un par de celulares?

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