El traje de luces

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Así como un torero se viste para enfrentar al toro, la bailarina debe tener los elementos adecuados para poder realizar lo más perfecto posible sus movimientos. El uniforme clásico de las bailarinas de ballet es: mallas rosas, leotardo negro y zapatillas rosas. Pero en realidad, cuando uno se vuelve veterana en el asunto, descubre que hay diversidad de ropa para realizar cualquier tipo de ejercicio. Así pues, sólo hay dos cosas que tener en cuenta a la hora de escoger tú uniforme de ballet: que te sientas cómoda y que permita a la maestra ver tus extremidades claramente. 

Ahora en cuestión de zapatos, no penséis que de buenas a primeras utilices puntas, no; necesitas zapatillas de media punta. Aquí el asunto también es diverso, hay de piel, de lona y de razo. Las más cómodas son las de lona, así como más duraderas. 

Teniendo los elementos de vestuario completo, sólo queda ir a la clase, peinarse con el cabello recogido y estrenar el uniforme que durante varios años te acompañará en el  largo y arduo trabajo de bailar ballet. Pero sobre todo ver cómo con el paso del tiempo se forma un cuerpo, eso lo dice tu uniforme.

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¿Quién diablos es Galina?

Es una mujer originaria de Georgia en la zona del Báltico, antes parte de la ex Unión Soviética Conserva la belleza y perfil de su raza a pesar de la huella del tiempo. Madura, de nariz afilada, delgada y con ojos entre verdes – marrones. Vive desde hace 15 años en México y esta muy adaptada a los modismos y folklorismos del país, aunque conserva aún algunas de las costumbres de su pueblo y profesión.  

La cuestión aquí es: ¿Por qué dedicarle estas líneas? Bueno, pues porque además de ser una excelente maestra de ballet, es una mujer que me ha enseñado a preocuparme por mi cuerpo, mi alimentación, mi mente y mi vida.  En todos los años que estudié ballet nadie me hizo pensar y sentirlo como ella. 

Me ha enseñado que en el baile no se llevan cuentas, se escucha la música para poder interpretar las emociones; que los músicos elaboraron la música pensando qué pasos debería llevar. También que de la correcta postura obtendré mejores resultados, no sólo para cuestiones estéticas sino elegancia en el baile. Que las sensaciones y vibraciones de mi cuerpo se transmiten en mi baile. 

Pero sobre todo me ha enseñado que a pesar de las adversidades, siempre hay una vida mejor, no importando la edad.

¿Bailamos?

De pequeña decía mi mamá que me gustaba bailar, oía música y me movía; apenas tuve la edad de siete años me inscribió a clases de ballet y tanto fue mi gusto por bailar que acabé tomando también clases de: hawaiiano, tahitiano, folklore, flamenco y jazz. Mi disciplina hacia el baile duró catorce años, ya que la escuela -mi carrera-, me demandaba las tardes y tuve que renunciar a mi pasión por completo. Tuvo que pasar la misma cantidad de tiempo de lo cursado, para que ballet-shoes-00011.jpgme animara a regresar a bailar ballet.

La primer traba fue mi edad: 33 años ¡Oh cielos! Nadie se ve lindo con tutú a esa edad, lo relacionan con los hipopótamos de Fantasía, ninguna escuela tenía considerado grupos para mayores de 25; obvio, nada más encantador que las niñitas, digo al menos se ven más simpáticas. Además cuando regresé a bailar estaba medio pasadita de peso, no mucho, pero si algo más de lo que el ballet exige. Afortunadamente encontré una escuela en que lo único que se me pedía era constancia, disciplina, buena alimentación –para bajar de peso- y amor por el ballet. Sobre todo encontré a una amiga: Galina.

El mundo de las Sílfides

silfide.gifDesde que tengo memoria he querido pertenecer al mundo de las sílfides, así que durante  años me dediqué a trabajar para serlo. Logré lo que pude y lo que mis otros estudios me dejaron. Estudiar ballet era una realidad, ser bailarina una ilusión. Sin embargo siempre he estado mezclada en el mundo del ballet, cuya magia y poder me envuelven. Les presentó el mundo de las sílfides, criaturas mitológicas, aladas, etéreas; algunos autores las presentan como seres malos, otros como hadas buenas.

En el poema “El robo del rizo”,  es una mujer llena de rencor y vanidad que se convierte en sílfide cuando muere porque su espíritu está demasiado lleno de vapor oscuro como para subir al cielo. Por el otro lado están las sílfides que el mundo y los cuentos de hadas han creado; ahí, son hadas del aire y, en sentido figurado aluden a las mujeres delgadas, con alas, graciosas y de gran belleza. De ésta última definición que se asocie a las bailarinas con sílfides.

Vengan pues, a conocer el mundo de las sílfides.

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