Mutualidad errónea

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El hombre y la mujer han nacido para amarse,

pero no para vivir juntos.

Los amantes célebres de la historia

vivieron siempre separados.

Noel Clarasó

 

Amigos míos:

 

Suele suceder que cuando una relación se termina la responsabilidad se le achaca a todo y a todos menos a los realmente responsables, que son la pareja en si. Los orgullos pisados y deshilachados, pesan más que los mismos hechos.

 

¿Por qué las parejas no pueden socratizar en lugar de luchar? Porque los diálogos no reparan emociones ni ilusiones rotas, no enmiendan con parches los hoyos que el dolor y la ira carcomen como comején.

 

Ella, juega juegos de palabras sensuales con sus amigos. Él revisa lo ajeno. Ella se convirte a los ojos de él en una cualquiera; él se convirte a los ojos de ella en un vouyerista paranoico. La duda entra y se olvidan del amor y de lo que los mantenía unidos. Los dos actos son igual de graves a los ojos de todos, pero, a los ojos de la pareja es peor lo que el otro hizo que lo que uno mismo ha hecho.

 

¿Saben? Sería bueno cada vez que unos amantes se pelean, voltearan a ver la foto que les trae a la mente ese momento tan disfrutado, tan emocionante; irse a dormir y al otro día mientras desayunan frente a un jugo de naranja y un café, mirarse a los ojos, encontrarse en ellos y por el amor que dicen sentir el uno por el otro, perdonarse y volver a empezar.

 

¿Difícil? En efecto, mucho, porque en realidad nos amamos más a nosotros mismos que al otro.

 

Les deseo un buen día y gracias por su atención. Un abrazo.

 

Escucha: Buenas intenciones…

 

Impotencia

Andrei Nacu

Como un golpe llega tu vida, sientes el corazón brincar, tu sexto sentido te dice que es esa persona, que al fin encontraste lo que por tanto tiempo has buscado.

 

Platican, se conocen. Cada día que pasa y están cerca, los afectos emergen. Te enamoras, la pasión empieza a desbordarse y cuando todo tu cuerpo esta empapado del otro hasta el último poro… te da el tiro de gracia…

 

“Por el momento no puedo ofrecerte más que mi corazón…”