Murmullo


Si tú supi
eras lo bien que me siento cuando escucho tu voz. Esa lectura que diario me regalas  hace que pase de la emoción  del relato a un suave murmullo que me adormece, que me relaja, como si estuviera en casa, en el regazo de mi madre.

 

¿Sabes? Si mi madre hubiera aprendido a leer, le pediría que diario me leyera historias de elefantes intrépidos y valientes. Tu voz, me hace regresar a la historia, es de humanos, pero aún así… me gusta, me intriga.

 

Tú y yo aquí, en la soledad de la sabana, sólo el viento que a veces aleja el sonido melodioso que emana de tú boca.

 

Prométeme que un día… me enseñaras a leer.

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