Escritura


Tomas mi cuerpo entre tus manos, lo recorres lentamente como escogiendo las páginas donde deseas escribir.

 

Comienzas a escribir, primero en mi boca; dejas la impresión del deseo y la pasión. Con lentitud recorres mi cuello, llegas a mi pecho, exaltado, pidiendo a gritos que escribas en él las primeras letras. Te conviertes en mi Gutenberg.

 

Te gusta la sensación de marcar mi piel; tu pluma penetra mi hoja sintiendo la suavidad de su textura, el calor de las tintas fluyendo. Vibra de emoción. El relato se está haciendo, se está plasmando. Se esta escribiendo en mi cuerpo letra a letra.

 

Me pides no borrar ni modificar lo escrito, me dices que nada perdura más que la palabra escrita y, ahí en esa hoja se encuentra a partir de ahora… el diario de tus pasiones.

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