Radiografía de un virus

virus ignorancia1

Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza
habla mientras el género humano no escucha
Víctor Hugo

Todo empezó un jueves por la noche. Una mutación de la influenza apareció de pronto en sus vidas. Las medidas sanitarias fluyeron junto con el otro virus, el de siempre, el más arraigado en el pueblo.

Mientras la nueva influenza cobraba sus cuotas, el de siempre infectó a los que pensaron que tenían vacaciones y no que estaban en semi-cuarentena; liberó su ADN en el chico que insiste en saludar de beso; se multiplicó en la señora que mete la mano en la comida del supermercado para “probarla” y finalmente, acabó con aquellos que escupen en cualquier parte, como en pleno pasillo de un Wal-Mart.

Se le bautizó finalmente como “Influenza Humana (AH1N1)”; el de siempre por su parte, ya estaba bautizado. La ignorancia es su nombre, y sigue causando la muerte del alfabetismo cultural, higiénico y educativo, de la capacidad de pensamiento, de la curiosidad por investigar y de la capacidad de decisión; dejando la secuela más temida: mediocridad.

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