Lectura


Tomo tu cuerpo entre mis manos. Toco tu dorso como al libro más preciado; lo acaricio, siento su textura, suave, ideal para un largo rato de lectura.

 

Leo tu piel. Las líneas me muestran experiencia; mis dedos rozan las articulaciones del tiempo. Paso las páginas velozmente, encuentro anotaciones en todos lados, las referencias del autor están a la vista. ¿A qué sabe un libro? Quiero saber. Te pruebo, son todos los sabores y ninguno.

 

Leo éste libro, me emociona, me apasiona. Cuenta su historia y penetra en mi cuerpo; murmura sus secretos en mi piel. Leo a hojas abiertas; el amor, el deseo brotan entre línea y línea. Invade mi mente. Llego al climax del relato, dos voces salen del libro; extasiadas, agotadas.

 

Al cabo de un rato… vuelvo a retomar la lectura.

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