Caricia culpable

Gio Barto

De espalda. Su figura se delinea curvilínea, sensual. Los  zapatos de tacón, muy alto y espigado dan a sus pantorrillas esa imagen de tronco entrelazado; los muslos macizos, ligeramente se marcan enfundados en unos pantalones “pescadores” de mezclilla.

Las nalgas se dibujan como aquel lugar en donde siempre has querido estar y es ahí, donde el tiempo se detiene… Un apretón en la mano me hizo volver a la fila del cine, sus dulces ojos me decían en silencio ¿Qué ves? ¿Qué te pasa? Acaricié su mejilla y le besé suavemente la mano…

Despertares

despertar

Amanece. Pequeños golpes sobre el domo del estacionamiento anuncian que esta lloviendo. Reacomodo las cobijas sobre mi cuerpo y es cuando te siento. Ahí estás, como siempre a mi lado. No has despertado, te observo con detenimiento.

Tu respiración relajada, invita a mis dedos a delinear con cuidado tu nariz, luego tu boca, bajando por la mejilla cayendo al vacío entre tu mejilla y tu cuello. No lo resisto. Suavemente retiro las colchas que te cubren.

Mis yemas se posan con delicadeza sobre tu pecho. Me sientes pero apenas te incomodas; más bien, te acomodas. Me encamino al fastigio de tu seno, la vista desde ahí es prometedora; circulo por la curva de tu cintura, descansando en tu ombligo; adentro mi dedos por la selva de nuestro placer y de ahí en línea recta a tu rodilla. Te mueves, me das la espalda.

Beso tu nuca, pongo las cobijas sobre nosotros, acomodo mi cabeza en tu espalda y te rodeo con el brazo apretándote a mi…

♪Te soñe, lluvia de abril. Francisco Céspedes