Adaptación

Todo fin e inicio de año trae consigo cambios y movimientos a los que es necesario adaptarse. Por lo que por un brevisimo ratito el bichonario estará en adaptación para regresar a contar acerca de los Bichos de la vida cotidiana.

Gracias por estar conmigo durante tres años.

Proximamente estará el libro….

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Treinta y seis

1, 2, 3 por mí…
y porque el desorden de los factores
alteren el producto

 

Un
aviso
de
la
naturaleza (padre, no puede ser madre, siendo tan misógina):
          ¡Canas! El reloj biológico sigue su marcha,
          ¿será la aparición de alguna sapiencia (creo, espero)?
Un
acertijo
neuronal:
          cansancio de pensar (lo impensable a veces),
          respuestas ignoradas de mi vida;
          las obtengo ¡Al fin!
          Recursividad. Surgen nuevas preguntas.
          Necedad. Debo (me obligo a) contestarlas.
Una
duda
pasional (¿amorosa?):
          ¿Amante? ¿amigo? ¿pareja?
          No ha llegado alguno, aún
          Certeza. Lo quiero todo (¿se puede?¿existe?).
Un
aprendizaje:
          No puedo tenerlo todo en la vida,
          al menos no al mismo tiempo,
          disfruta lo que tengas (y lo que haya que disfrutar).
Una
resolución (aguda, es más cerrada):
          leer, escribir y vivir (lo que haya que vivir),
          seguir a libro abierto, aprender (lo que haya que aprender)
          esperando (¿o buscando?) que las dudas neuronales y pasionales se resuelvan;
          entre chorros de tinta (¿o ahogada en teclas?).
Un
consuelo (¿será?):
          escuchar a Dios (cuando me conviene).
Una
de
muchas
conclusiones:
          en un año cambiamos y algunos quizá…
          lo hacemos para mejorar.
Un
          abrazo
                            amoroso
                                                   para
                                                                 Sayil

Ansiedad

Juan Delgado

Mi fiel compañera, siempre conmigo. A veces parece que te vas pero no,
                                    regresas y me recuerdas lo frágil que suelo ser.

Eres mi emoción y mis miedos;
                                    soy sensible y te siento aún más. Eres mi fuerza y mi reto.
Eres la lucha contra mí misma. Por ti,
                                   casi todo me cuesta el doble de trabajo.

¿Algún día estaremos separadas? Lo dudo,
                                   sería perder la mitad de mí.

Pensadero

Christine Cody


Todavía recuerdo ese útil objeto del buen anciano Dumbledore. Un pensadero. Yo quiero uno, lo requiero con urgencia apremiante. Ahora si empiezo a sentir el lastre que arrastra mi mente; es agobiante. Es hora de jalar uno a uno los pensamientos, dejarlos ir, dejarlos regresar –si quieren-; y reacomodarlos.

 

Además, ustedes y éste rinconcito merecen respeto, embotarlo con cualquier baratija que llene el espacio y de paso los haga perder su valioso tiempo, no sería honesto. Por eso, y porque me gusta hacer las cosas lo mejor posible o mejor no hacerlas –yo digo ¿no?-; ha llegado la hora de descansar. De respirar, de re-cargarme de energía y  disfrutar la vida como hasta antes de todos éstos embrollos que me abruman.

 

Confío en que su entusiasmo no decaiga con esta pequeña –cual deben ser-, tregua; y de corazón espero re-encontrármelos disfrutando de la vida con los nuevos aires que trae siempre un nuevo año.

 

Un fuerte abrazo.

Dedos


Estremecimiento…
 

 

Tus dedos

 

carámbanos


me rozaron, me tocaron…

 

Supe entonces que estaba perdida

 

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